Con enorme orgullo escribimos la historia de una gran persona que decidió vivir sus sueños de realizarse en el nuevo mundo. 

Breve Biografía

Allá por los años 60, un ingeniero químico industrial, de descendencia italiana, llegó a Guatemala seducido por la paz del país y la calidez de sus mujeres. Especializado en la tecnología del hule en una multinacional asentada en Colombia, en donde trabajó siete años en la fabricación de llantas, alfombras, suelas y sandalias, un día recibió una oferta para trabajar en GINSA Guatemala, la que aceptó. 

“Me encantó la tranquilidad de Guatemala, su clima, panoramas, volcanes, lagos, mares, etc. A este país vine soltero. Me gustaba ir al cine Lux, en la sexta avenida, y luego a tomar el café con mis amigos o a conocer a alguna muchacha. Luego me casé con una guatemalteca. A los ocho años de trabajar con la GINSA, los dueños la vendieron a Good Year y es cuando me independicé”, recuerda Óscar Agostini, fundador de Latex Centroamericana, S.A., en 1967. 

Con la experiencia, la confianza en el mercado y la poca competencia de la época, Agostini decidió traer sus aho-rros de Italia y, aunque reconoce que “eran pocos”, logró hacer sociedad con algunos amigos chapines para empezar la aventura. Había que conocer la tecnología, saber cómo hacerlo y trabajar con mucha fantasía y confianza en el país, recalca. 


Trabajábamos 12 horas diarias y no era suficiente, a la fecha tengo clientes que aún nos deben
— Oscar Agostini

“El principio fue sumamente difícil. Empecé alquilando una bodega en la zona 8 a un alemán que fue muy bueno, porque hubo momentos difíciles en que no tenía ni para el alquiler, pero seguía produciendo y él me esperaba.

Comencé fabricando guantes de hule, gorras con florecitas para la ducha de las señoras, y otros productos de Latex”, dice el empresario con una sonrisa en el rostro, que denota la satisfacción de contar, a su decir, con una de las fábricas de hule más completas del istmo. 

En 1972 construyó su primera bodega en el terreno en donde se encuentra actualmente, al final de la Avenida Petapa en la zona 12. En ese año entraron más socios locales, la mayoría trabajadores de la empresa, entre ellos, su actual director financiero, Eduardo Molina. 

“Empezamos a crecer y diversificarnos, abrimos el mercado centroamericano hasta Panamá, República Dominicana, México y Estados Unidos. En ese entonces no había ninguna fábrica de guantes en Centroamérica. No había competencia. Y empezamos a elaborar productos más sólidos como tacones y suelas”. 

Al hablar de lo más preciado de su empresa, el recurso humano, Agostini dice que en el laboratorio trabaja un empleado que lleva 40 años en la compañía, Latex Centroamericana que nació con unos 5 trabajadores, y ahora cuenta con más de 400. Al comienzo el trabajo fue manual, porque habían pocas máquinas y muy poco dinero, por lo que mucho se hacía artesanalmente. ”Tuvimos suerte que el producto se vendía y ganamos dinero, traje más de Italia y los socios participaron para comprar máquinas y terrenos y creamos un grupo de cinco empresas en Guatemala y El Salvador”, recuerda. 

La difícil tarea de hacer la cartera de clientes fue iniciada por Óscar Agostini, quien dice que personalmente salía a ofrecer sus productos, “trabajábamos 12 horas diarias y no era suficiente, a la fecha tengo clientes que aún nos deben”, dice entre risas. 

La historia de éxito de este italiano enamorado de Guatemala continúa, sobre todo en el área social en donde desea concentrarse para seguir ayudando a los habitantes de Ciudad Real (en donde está instalada una de sus fábricas) y a los alumnos de varias escuelas, en donde la mitad de la población son hijos de sus empleados. 

Un aspecto a resaltar es la empatía que los colaboradores muestran con Agostini, quien tiene como política motivarlos y reconocer que los 50 años de éxito en el mercado, se los debe a ellos, motivo por el que son entrenados constantemente en todos los niveles, lo que le permite contar con trabajadores que superan las cuatro décadas en Latex Centroamericana, S.A. 

Revista Gerencia de Julio 2012